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EL AJEDREZ EN LA EDUCACIÓN

Diferentes organismos nacionales e internacionales han reconocido la importancia y la utilidad del ajedrez como herramienta educativa. Tanto la UNESCO (1995), como el Senado de España (1994 y 1995), como más recientemente el Parlamento Europeo (2012) han reconocido el valor del ajedrez en la Educación y han recomendado a todos sus países miembros o Comunidades Autónomas, su implantación es sus respectivos planes de estudios. En febrero del 2015 se aprobó por el Senado Español una proposición No de Ley sobre la promoción del ajedrez en los colegios.
CONTRIBUCIÓN AL DESARROLLO INTELECTUAL
Percepción: Durante la partida el jugador tiene que ser capaz de percibir los más mínimos detalles, que pueden ser los que decidan finalmente la lucha.
Atención: Los niños necesitan volcar su pensamiento en la partida de ajedrez y comprueban que se entienden mejor las cosas si se ponen todos los sentidos en ellas.
Razonamiento: Detrás de los planes y las secuencias de jugadas existe una lógica matemática subyacente que es aplicable a otras muchas situaciones.
Creatividad: Una partida de ajedrez es una permanente resolución de situaciones concretas, que se resuelven con grandes dosis de creatividad.
Análisis: Cada posición de la partida debe ser analizada minuciosamente antes de llegar a una conclusión válida sobre el plan y las siguientes jugadas a realizar.
Síntesis: Además de fijarse en los detalles es necesario hacer valoraciones globales de la posición y captar lo esencial de cada situación.
Imaginación: Muy ligada a la creatividad, es necesaria para la continua resolución de problemas que supone una partida de ajedrez.
Cálculo: La elección de una jugada correcta se basa en un ejercicio de cálculo de las diferentes posibilidades de acción que tienen ambos contendientes.
Concentración: El ajedrez desarrolla extraordinariamente la capacidad de abstraerse del mundo exterior y centrar la mente en una única tarea.
Memoria visual: Toda la información de la partida se recibe a través de la vista, y la mente trabaja con imágenes reales (posición de las piezas) y virtuales (posición imaginaria de las piezas durante el proceso de reflexión).
CONTRIBUCIÓN A LA FORMACIÓN DEL CARÁCTER
Orden: Puesto que el tiempo de reflexión es limitado, los jugadores se acostumbran a aprovecharlo estructurando su pensamiento de forma ordenada y eficiente.
Decisión: Una partida de ajedrez es una continua toma de decisiones (elección de jugadas) por ambos jugadores. Para tomar cada decisión el jugador tiene que considerar muchos factores distintos.
Responsabilidad: Los únicos responsables de lo que sucede en el tablero son los jugadores con sus decisiones. No hay lugar para la suerte ni otras circunstancias externas.
Autocontrol: El proceso de reflexión anterior a cada jugada actúa como freno a la impulsividad y acostumbra a pensar antes de actuar.
Previsión: Durante la partida los jugadores tienen que anticiparse a las respuestas del contrario y tener previstas con antelación posibles líneas de juego.
Reflexión: Antes de cada acción (jugada) existe un período de reflexión para captar detalles, valorar, planificar y decidir.
Planificación: Las jugadas no se eligen aisladamente sino formando parte de un plan o una línea de actuación a más largo plazo.
Tenacidad: Durante el fragor de la lucha los jugadores aplican toda su voluntad y su energía a la obtención de la victoria. Esta perseverancia puede utilizarse para otros objetivos.
Perspectiva: Es necesario ponerse en el lugar del oponente para comprender sus intenciones. Esto enseña a ver las cosas desde diferentes puntos de vista.
Autonomía: El jugador tiene que decidir por sí mismo cómo actuar. No es posible recibir ayuda ni consejo de ningún tipo.
Cortesía: Visible en los tradicionales y casi obligatorios saludos, en forma de apretón de manos, antes de comenzar y al finalizar cada partida.
Esfuerzo: Es la base del progreso tanto en ajedrez como en cualquier otro deporte, y el fundamento de todo trabajo bien hecho.
Respeto a las normas: Las relativamente estrictas normas del ajedrez acostumbran al estudiante a adaptarse a los reglamentos o normas de conducta inherentes a cada situación.
Deportividad: Se aprende a ganar y perder con elegancia, puesto que ambas situaciones son muy frecuentes tanto en el ajedrez como en los demás deportes.
Solidaridad:Los niños que saben más tratan de orientar y aconsejar a sus compañeros con menos conocimientos.
Autocritica: El valor de la autocrítica constructiva consiste en reconocer los propios errores y deficiencias para tratar de superarlos. La autocrítica de las propias partidas es clave para mejorar.
Superación: El firme deseo de aprender y hacer las cosas mejor es muy fuerte entre los ajedrecistas. En ajedrez, además, es muy fácil notar rápidamente los progresos.
Compañerismo: El sentido de colaboración se manifiesta en las competiciones por equipos, donde cada individuo aporta su esfuerzo y conocimientos para el bien del grupo.
Respeto al rival: Actitud respetuosa que se manifiesta antes, durante y después de las partidas, evitando comentarios desafortunados que puedan molestar al contrincante.
Silencio: El respeto al silencio como fuente de concentración es un valor aplicable al ajedrez o a cualquier otro tipo de actividad intelectual o creativa.